Listado de productos por marca Cruz de Alba
Dejar que los vinos hablen de nuestra tierra.
Nuestra Ribera es un paisaje abierto de ancho horizonte. En medio, el curso sinuoso del Duero discurre ceñido por finas líneas de arbolado. En estas tierras altas y llanas, sucesivas generaciones de agricultores han cultivado la vid y el cereal entre páramos y cerros aislados.
Inviernos duros, veranos tórridos, lluvia escasa y una amplitud térmica desmedida. En un clima exigente como en ninguna otra geografía de España, las cepas muestran una capacidad de adaptación extraordinaria. A cambio, reciben el don de un ambiente sano, puro y beneficioso para la uva.
La aptitud de la finca para la viticultura descansa en unos suelos excepcionales. De tipo básico, su textura franca y mayoritariamente arenosa aporta finura y definición a nuestros vinos. Esta singularidad es patente sobre todo en parcelas tan importantes como Los Hoyales y la zona oriental de Fuentelún.
Empezamos a trabajar con agricultura ecológica en 2006 y con biodinámica en 2008. Desde entonces hemos adaptado esta viticultura a las condiciones específicas de cada añada y a los diferentes suelos y microclimas de la finca.
Al tener muy en cuenta nuestro propio contexto, la biodinámica gana sentido y eficacia. Conociendo la viña a fondo, sumando experiencia con la práctica, podemos avanzar en un viñedo más equilibrado y adaptado.
Sobre el terreno, en el día a día de las viñas, cuidamos las cepas con una atención casi a la carta. Con el tiempo, hemos aprendido a hacer algo importante: regenerar la viña. Si una vid enferma, la prioridad es recuperarla. Con tratamientos de suelo a largo plazo o con una intervención directa sobre sus partes leñosas.
Todas estas decisiones dependen del momento. Para sembrar cubiertas vegetales o aportar nutrientes no hay fórmulas ni recetas, solo observación y adaptación al medio. Analizamos semana a semana las necesidades de la vida orgánica, con la misión de mantener el equilibrio entre suelos, vides y ecosistema.
Años de práctica consciente y de búsqueda de la expresión del terroir constatan un hecho fundamental: la biodinámica con el sello Cruz de Alba contribuye a una mayor acidez y a un perfil de la uva más jugoso y afrutado.
El papel de la bodega es crucial. Seleccionando levaduras indígenas del viñedo, vinificando cada parcela por separado, trasegando según el calendario biodinámico y utilizando formatos grandes, como barricas de 500 litros, para fermentar y afinar.
Los vinos de Cruz de Alba consiguen ser el fiel reflejo del lugar y de las condiciones del año. Expresivos, vibrantes y de una gracia singular en la que late la vida del viñedo.